17.5.13
A
Carol
A Loba
En Troya no entró un
caballo
sino el eco de un
deseo.
Cualquier animal
puede escribir la
historia.
Ese bosque de pinos
que parece
una caja de lápices
da más sombra
que las palabras.
Sólo los principios
pueden
ser felices.
Querría esta noche
que la luna
se dejara mirar.
La sombra
como tu hocico
moja las cosas.
Te veo
en la asustada luz
como una liebre.
No me hables del
sueño
con tus ojos sin
madre.
Contra la muerte
sólo puedo vivir.
Saldremos por la
mañana.
Iremos
donde nos lleve el
mar.
6.4.13
Trovadorescas
Espejada en el hueco
de las hojas caídas
no eres el soplo ni eres
las hondas horas idas.
Ni tampoco la ausencia
que derraman tus ojos
acercando mi cuerpo a sus despojos.
No eres la miseria.
No eres la derrota.
Eres el aguaviva que tu pecho escota.
Simulada en la sombra
como una sombra viva
eres luz que las sombras
de mi dolor esquivan.
No es el tigre quien tiende
tu sábana en el lecho.
Ni el águila el sendero
de tu placer estrecho.
Celebro tu cintura
en la boca del viento
y en tu cintura escribo
mi nuevo testamento.
Para ser de tormenta
esta noche es serena.
Mi pena se lamenta
del placer de mi pena.
Bonitas son las alas
del amor en invierno
su falda calurosa
de sierpes y cencerros.
Bonitas las cobijas
donde el color se empaña
donde a su influjo habitan
alacranes y arañas.
Bonito es el lunar
que tu espalda ornamenta
del tigre, las espadas
del sol, la cornamenta.
Bonita, por sencilla
la blusa de la luna
que desatada es otra
y atada no es ninguna.
Me aroma lo bonito
me da luz la cintura
del río que hace agua
la voz de mi locura.
No tomes de mi mano
lo que te doy de mi boca.
No escapes al primero
acorde que te evoca.
El amor es verdugo
pero también divino
y yo, que soy tu amante
también soy tu asesino.
Iremos a Verona
porque el oro se pierde
en la espuma del mar
y el aro de la sierpe.
Iremos a la siesta
donde duerme la dalia
su luz de enamorados
anclados en Italia.
A la sazón iremos
con nuestras manos juntas
a recorrer del mundo
las todas cuatro puntas.
Iremos a la noche
de yeguas imantadas
en nuestra doble boca
de fuego iluminada.
Por los campos iremos
atados a los bueyes
labrando lo que, humano
pueda burlar las leyes.
Y a la orilla del río
como bestias iremos
a beber la lejana
pasión de nuestros remos.
Iremos a Verona
porque nos toca en suerte
cantar una victoria
contra la injusta muerte.
Podías ser la sombra
del árbol, la sinuosa
melodía que al fuego
que mata al árbol nombra.
Podías ser la túnica
del agua serpentaria
que va de labio a labio
como una lengua única.
Podías ser la fuente
de vapores aéreos
la máquina piadosa
la fortaleza ardiente.
Podías del desierto
sujetar los arneses
llevar al mar el río
para que llegue a puerto.
Y podías, dormida
una noche cualquiera
soñar que eras mi muerte
y que yo era tu vida.
20.10.12
Poemas de madrugada
La pesca en el hielo
Comencé a pescar en el hielo
cuando murió mi madre.
Todas las mañanas
iba en el trineo
a inventar de nuevo el mundo.
Los peces me daban el calor
de su movimiento.
Creo que sé lo que hago:
cavo un hueco y busco
vida
en el útero helado.
Veneno
Como cada mañana se abre
con el olor del pan
se abrió mi corazón con el dolor
de tu partida.
Ubre de silencio me amamanta.
Túnica de harina me amortaja.
El trigo que se mueve con el viento
me mueve sin propósito.
No hay bendición que me contenga
ni consuelo que me llegue repartido.
El pan que me alimenta
es
el pan que me envenena.
Pobreza
La
noche de los pobres
se
aleja de la luz.
Los
pobres tienen mosaicos de camellos en la frente
y
de sus cabezas
ensortijadas
de solenoide
se
escapan los vientos de la crin.
Fantasmas
de pan
mansalvas
de aceituna
liberan
a los pobres por la noche
de
sus pobrezas de borrachera
sus
resacas de sombra.
Este
mundo es
la
pobreza.
Nadie
que haya caminado
hasta
la madrugada
podrá
desmentirme.
Se
aleja de la luz. Se me
aleja
de la luz.







